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A concepção da Salvação: desenvolvimento histórico, sua dimensão trinitária e cristológic

17 de novembro de 2016

En primer lugar, es posible conocer a Ιησούςpor la historia, persona y obra(por el anuncio de la βασιλεία τοῦθεοῦ). En efecto, sabemos de él que transformó su entorno, en el siglo I. Ahora bien, en la fe cristianaJesús es el Salvador porque es Mediador entre Dios y los hombres. De tal forma, no se puede separar la cristología de la soteriología.Puesto que la salvación viene por puro don y gratuidad, abarcando toda e integralmente la vida humana, todo el ser (contra el platonismo, gnosticismo, maniqueísmo que rechazan el cuerpo). Por lo tanto, existe fe en la Resurrección(σῶμα πνευματικόν, 1 Cor 15,44). Evidentemente se reconoce un anhelo de κοινωνία escatológica. De modo similar se deduce que creación, encarnación, resurrección van juntas en la doctrina cristiana. No obstante, el hombre es el único ser capacitado de responder (capax Dei) a la experiencia divina.
Entre tanto, la noción deΣωτηρίαestá presente en los Sinópticos, Juan, Corpus Paulino, etc., vista sobre todo como Mediador (μεσίτες) de laκαινῆςδιαθήκης.En la visión de la Patrística (entre ss. II y VII), la acción salvadora significará la reconciliación de toda la creación y comunión con Dios.Asimismo en Agustín, Tomás y otros designará a lareparación de los efectos del pecado. Efectivamente a lo largo de la historia se han dado diferentes formas de comprensión a la luz del desarrollo histórico, González de Cardedal periodizará de la siguiente forma: primer milenio (encarnación), Edad Media (Cristo mediador), el periodo de Anselmo hasta Lutero (justicia de Cristo), Edad Moderna (iluminación y libertad).En suma, a nivel histórico se ha abordado la Encarnación, Unión Hipostática en los Concilios, pero no se llegó a definir la salvación, por ser algo que se vive y nos hace participar de la vida divina (Padres de la Iglesia). Jesús lleva al extremo la tarea del mediadorviviendo lo que nos transmite: se hace carne de pecado para hacernos hijos.
Dimensión trinitaria: el Hijo es obediente al Padre y tal acto es consumado en la muerte (cf. Jn 17,4) a propósito se reconoce una constitución trinitaria de la salvación (cf. Ef 1, 3-14, himno litúrgico) que abre posibilidad a la herencia futura (escatológica) contemplado en τὸεὐαγγέλιον τῆς Σωτηρίαs. En suma la salvación es obra de la Trinidad y en la mismase nos dan la persona del Padre y del Hijo por el Espíritu Santo. Pues en la acción de Cristo se nos revela el Padre y es donado el Espíritu frecuentemente.En ese mismo sentido es el Espíritu el que actualiza y universaliza la salvación. Vemos que en toda su predicación Jesús nos remite al Padre (Cf. Jn 14,9) y tras su resurrección envía al Espíritu. En el mismo Pentecostés se dio un derroche del amor del Espíritu sobre los primeros seguidores. Definitivamente, el Hijo asume la herencia del Padre. El Hijo es el heredero, junto con el Padre comparte el mismo ser, ambos comparten el Espíritu. El hijo es el mediador entre el Padre y el Espíritu; y es mediador entre el Padre y los hombres (σωτήρ)

Dimensión cristológica: con la acción redentora del λóγοςencarnado el pecado(αμαρτία: ruptura con la Alianza) queda aniquilado, tal como la Iglesia primitiva ha experimentado y transmitió a través del Espíritu divino. Cabe destacar que la correlación entre Adán y Cristo es reflexionado en el NT y después en la patrística, sobre todo, para destacar el gran poder redentor de Cristo (carácter universal) sobre el pecado. En efecto la salvación es un don ofrecido por gracia y no por mérito propio y no comoPelagiosostenía que la justificación sea en base a la libertad de uno. También, ΙησούςΧριστός(sacerdote, profeta, rey) con su Pasión y Muerte, gesto supremo de obediencia al Padre se ofrenda por los hombres (cf. 1 Cor 5,7), experimentando la κένωσις. Nos rescata para Dios y trasforma en nueva creación pues él es ‘camino, verdad y vida’. Después, todo el anuncio de la Iglesia será con miras a la redención, abierta a la humanidad. Cristo es el λóγοςque da la Vida eterna. Es el que pasaba haciendo el bien y enseñandocon ἐξουσία, para darnos a conocer la ἀλήθεια.

Por:


Estudante barnabita de Teologia na Pontifícia Universidade Católica - Chile.

Bibliografia


Cf. Olegario González de Cardedal, Critología, (Madrid: B.A.C, 2001), pp. 495-586




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