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Relação entre consciência, vontade do Pai e missão em Jesus [Espanhol]

26 de setembro de 2016

En primer lugar, Hans Urs von Balthasar sostiene la estrecha relación entre conciencia, voluntad del Padre y Misión en Jesús, es decir no hay ninguna oposición entre ellas. Así mismo dirá que hay aceptación de una conciencia de misión escatológica y universal en Jesús, lo cual supone que la misión es única e irrepetible, porque es identificada con el mismo Enviado, por voluntad del Padre bajo la guía del Espíritu.
Con respecto a la misión(envío) el NT (sinópticos, Juan, y Corpus Paulino) ocupa el centro de la misma cristología, pues, la misión tiene un carácter soteriológico en el cual está implicado el Padre (reconocido). Tal missio tiene raíz en una processio, en otras palabras, tiene su origen en Dios. Tambiénse destaca que Jesús teníaautoconciencia de su misión y de quien lo enviaba respectivamente (utilizase más πέµπω que ἀποστέλλω). Ahora bien, acorde con las Escrituras, la voluntad del Padre está intrínsecamente presente en Jesús: “Tú eres mi hijo, el amado, en quien tengo mis complacencias” (cf. Mc 1:11). Por tal motivo se puede afirmar que la conciencia del Jesús terreno es la misma conciencia del Cristo Pascual; la diferencia se hace acerca de la percepción de los discípulos que es distinta antes y después de la Pascua.A su vez, Jesús asumió con plena conciencia su función redentora porque Él sabía por quién entregaba la vida. Deja todo en las manos del Padre, evidentemente capacitado por el Espíritu (cf. Lc 10:18). Ahora, ¿en qué consiste la conciencia absoluta de Jesús? Es ante todo la entrega total de Jesús a su misión, se haceuno con ella. En concreto, su misión no está para ser contemplada sino para ser cumplida. Finalmente, en la misión de Jesús se puede comprender claramente la trinidad inmanente y la trinidad económica.
Por otro lado, el Enviado (πέμπειν) es libre para cumplir laθέλημα τοῦπατρὸς. Vemos a Jesúsque pasa por varias tentaciones (cf. Lc 4,13). Élrechaza los ofrecimientos que le podrían haber apartado del camino. Él no aleja su mirada de la voluntad del Padre (cf. Jn 5:20), manifestándose así una común y libre decisión trinitaria. Incluso debe beber del cáliz (cf. Mt 26:42). En efecto, nótese que el Padre ama al Hijo, están en íntima sintonía que se denota con la expresión "ἀββά". También, el Padre siempre está al tanto de la misión del Hijo en el Espíritu Santo. Acorde con Juan 4:34 Jesús experimenta la voluntad del Padre como un manjar. Es una vivencia de pleno abandono y pertenencia. Vemos que en la conciencia de la misión se muestra la relación inmediata con el Padre (Riedlinger), quedando el Hijo libre para responder (Ranher). Jesús desde el principio conocía su identidad como Hijo, como adorador del Padre (cf. Jn 4, 34). Dicha obediencia comienza desde la misma Encarnación, sin olvidar que la unión hipostática antecede a la donación de la gracia habitual como efecto de la misión del Espíritu (pneumatología). Justamente será el Espíritu el que desempeñará el libre amor entre el Padre y el Hijo (Kasper). Por tanto, el Hijo siguiendo la acción del Espíritu cumple la voluntad del Padre. El Espíritu se convierte en la expresión armónica de libertad entre el Padre y el Hijo. El Hijo se realiza con la ayuda del Espíritu (unidad trinitaria). Finalmente, su obediencia a la voluntad divina reflejará su libertad y plena disponibilidad. Jesús con todas las pruebas y padecimientos demostrará la virtud de la paciencia, esperanza y fe.
Acerca de la conciencia de Jesús puede ser afirmado que él iba creciendo en su conocimiento, es decir, él aprendía con sus sentidos (Tomás de Aquino). El niño se iba sintiendo diferente pero a la vez más auténtico, pues bien afirma Lucas: “el niño iba creciendo en sabiduría, estatura y gracia” (Lc 2:52). Él tenía conciencia de su filiación y misión. Además es sostenible exponer el carácter im-pre-pensable de su conciencia de misión. Efectivamente, al respecto del conocimiento de Cristo nacieron varias posturas ya desde los Padres de la Iglesia, en la Escolástica, etc. Algunos lo conciben con facultades superiores y otros como alguien que fue progresando desde su integridad humana (en la κένωσις), pues, el Hijo no sabe de la hora (Mc 13,32). En definitiva, él era libre desde el seno materno, lo cual supone que fue dando forma a su misión, la fue configurando con su libre responsabilidad. También demuestra una relación recíproca entre la libertad e inspiración del Espíritu (cf. Rom 8).En resumen, con la cristología de la conciencia es posible descubrir el verdadero rostro de Cristo; seremos capaces de entender la realización de la misión como propio del cristiano, pues, la misión del Hijo es la manera económica de la eterna procesión del Padre.
En la persona de Cristo nos encontramos a nosotros mismos, vemos hacia donde encaminar nuestra vida; viviendo nuestra misión orientados por el Espíritu Santo.

Por:

Estudante barnabita de Teologia na Pontifícia Universidade Católica do Chile.

Bibliografia
Hans Urs von Balthasar. Teodramática. Misión y persona de Cristo. Encuentro, 1990.






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